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La actual investigación sobre telómeros, reñida con el modelo chimpancé-humano del cromosoma 2

Jeffrey Tomkins, Doctor en Genética

31 octubre 2011 — La investigación en ciencias de la vida en el ICR (Institute for Creation Research) se ha concentrado recientemente en el sistema de telómeros de las células.

Como se describe en artículos anteriores, el sistema de terminación de los cromosomas (telómeros) que se encuentra en las células de plantas y animales contiene características que protegen los extremos de los cromosomas lineales.1,2

El telómero es un mecanismo especialmente diseñado que hace posible la existencia de formas superiores de vida, en contraste con bacterias unicelulares que tienen cromosomas circulares, más simples.

Los telómeros son en realidad unas estructuras muy complejas que incluyen ARN, ADN y proteínas que tienen características estructurales y reguladoras dinámicas. La secuencia cromosómica básica del ADN del telómero es una secuencia muy larga de unidades de 6 bases que se repiten en tándem, y que pueden extenderse en longitud hasta 5.000 a 15.000 bases.2

Una agrupación de estas secuencias teloméricas en el medio del cromosoma 2 humano ha tenido parte en inducir a los evolucionistas a postular que fue producido por la fusión de dos cromosomas simiescos más pequeños. Esto, según se cree, explicaría la discrepancia en la cantidad de cromosomas entre el genoma humano y los de la mayoría de los simios. Este paradigma o modelo de fusión comporta diversas cuestiones de orden genético. En anteriores comunicaciones acerca de estas investigaciones, así como en dos artículos de Journal of Creation, se expone que los datos genéticos que rodean el modelo de fusión son sumamente ambiguos y problemáticos.3-6

Sin embargo, una de las principales cuestiones que se suscitaron durante la investigación realizada en ICR sobre el sitio de fusión fue la posibilidad de repeticiones teloméricas dentro de muchas regiones internas de los cromosomas humanos. La presencia de secuencias teloméricas internas de forma amplia por todo el genoma no está bien documentada en la literatura científica. En nuestra investigación se hizo evidente que las repeticiones teloméricas no eran un fenómeno exclusivo en los extremos de los cromosomas. Por ello, este autor desarrolló un software que permite la exploración de cromosomas enteros en busca de material telomérico interno. Se descargaron secuencias de cromosomas humano totalmente recopiladas procedentes del depósito público de ADN en el Centro Nacional para Biotecnología. Antes de proceder a la exploración, los extremos de cada cromosoma se recortaron manualmente para extraer los telómeros en los extremos, incluyendo áreas densas con material telomérico en subtelómeros adyacentes.

Cromosomas humanos (color gris) y telomeros (color blanco)

Cosa sorprendente, el genoma humano entero contiene muchas secuencias teloméricas internas completamente intactas. Datos prelimilares sugieren que las regiones internas de los cromosomas humanos están compuestas de un 0,19 a un 0,25 por ciento de secuencias teloméricas intactas. Aunque esta parece ser una cantidad muy pequeña, consideremos que el cromosoma 2 (el supuesto producto de fusión) contiene más de 91.000 (0,23) de secuencias teloméricas internas intactas. Menos de 300 de éstas pueden atribuirse al pretendido sitio de fusión. El cromosoma Y resulta el cromosoma con un contenido telomérico más denso (0,25 por ciento).

El software de exploración también detectó repeticiones teloméricas en tándem. En el pretendido sitio de fusión del cromosoma 2 hay una pequeña cantidad de casos en los que los telómeros de 6 bases aparecen en tándem perfecto, pero nunca más de dos en una secuencia. Sin embargo, otras regiones internas del cromosoma 2 contienen tándems teloméricos perfectos de tres a diez repeticiones teloméricas. De hecho, todos los cromosomas humanos contienen muchas regiones internas de repeticiones teloméricas perfectas.

Está claro que la presencia de la secuencia telomérica en el sitio conocido como de fusión no es probablemente un rasgo especial, sino un paradigma que se extiende por todo el genoma. La no singularidad de la estructura del ADN asociada con el pretendido sitio de fusión del cromosoma 2 es un adicional dato hacia la invalidación del modelo de fusión cromosómico en una descendencia común simio-humana. Recíprocamente, serviría para demostrar, como se ha expuesto antes, que puede ser una característica genómica general que realice alguna especie de función práctica.6 En ICR prosigue la investigación con el fin de determinar la naturaleza exacta de estas secuencias teloméricas internas.

Referencias : 
  1. Tomkins, J. 2011. Telomeres Get the Spotlight as Cellular Evidence for Intelligent Design. Acts & Facts. 40 (3): 6.
  2. Tomkins, J. P. y J. Bergman. 2011. Telomeres: implications for aging and evidence for intelligent design. Journal of Creation. 25 (1): 86-97.
  3. Tomkins, J. 2011. New Research Undermines Key Argument for Human Evolution. Acts & Facts. 40 (6): 6.
  4. Tomkins, J. 2011. New Human-Chimp Chromosome 2 Data Challenge Common Ancestry Claims. Acts & Facts. 40 (5): 6.
  5. Bergman, J. y J. Tomkins. 2011. The chromosome 2 fusion model of human evolution—part 1: re-evaluating the evidence. Journal of Creation. 25 (2): 106-110.
  6. Tomkins, J. y J. Bergman. 2011. The chromosome 2 fusion model of human evolution—part 2: re-analysis of the genomic data. Journal of Creation. 25 (2): 111-117.
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