You are here

Darwinismo

El desafío colectivista al darwinismo

David Tyler

Al gran público se le lleva a creer que Charles Darwin resolvió de forma magnífica los problemas asociados con la emergencia de la complejidad biológica. Muchos formadores de opinión escriben confiados en la revolución desencadenada por la publicación de El Origen de las Especies en 1859. Estas personas han desarrollado una posición de «consenso» que usan para convencer a las sociedades científicas, a los legisladores, a las instancias de financiación y a los estamentos educativos que cualquier dilución del darwinismo es un paso atrás, y que haría retroceder la ciencia a la Edad Media. Entonces, ¿qué deberían ellos —y nosotros— pensar sobre un ensayo en Nature Physics que habla acerca de romper con «muchas de las presuposiciones del pensamiento evolucionista tradicional» y que hace resaltar su mensaje con estas palabras?:

Hay una revolución en ciernes que puede llegar a destronar la evolución darwinista como el proceso explicativo clave en biología.

La Explosión Cámbrica, todavía explosiva

David Coppedge, Graduado en Física (con honores)

Dos nuevos artículos acerca de los fósiles del Cámbrico y del Precámbrico no consiguieron ayudar a suavizar el golpe de la explosión del Cámbrico — la repentina aparición de todos los planes corporales de los animales en un abrir y cerrar de ojos geológico.

Esencialmente, replantean el problema que atormentaba a Darwin, que expresó su esperanza de que descubrimientos de fósiles rellenarían los vacíos en los que faltaban las necesarias formas de transición.

En contra de las esperanzas de Darwin, los descubrimientos fósiles posteriores han agravado el «abominable misterio» (en palabras de Darwin) de la explosión Cámbrica.

Ciencia y Pseudociencia

Phillip Johnson, Doctor en Jurisprudencia

Karl Popper proporciona el indispensable punto de partida para comprender la diferencia entre ciencia y pseudociencia. Popper pasó sus años de formación en la Viena de principios del siglo veinte, donde la vida intelectual estaba dominada por ideologías basadas en la ciencia, como el marxismo y las escuelas psicoanalíticas de Freud y Adler. Éstas eran ampliamente aceptadas como ramas legítimas de la ciencia natural, y atraían un gran cortejo de seguidores de entre los intelectuales, porque parecían tener un poder explicativo tan enorme.

Popper se dio cuenta de que una teoría que parece explicarlo todo en realidad no explica nada. Si los salarios disminuían era porque los capitalistas estaban explotando a los obreros, como Marx predecía que lo harían, y si los sueldos se elevaban era porque los capitalistas estaban intentando salvar un sistema podrido mediante unos sobornos, que era también lo que el marxismo predecía. Un psicoanalista podría explicar por qué un hombre cometería un asesinato — o, con la misma facilidad, por qué el mismo hombre sacrificaría su propia vida para salvar la de otro. Pero según Popper, una teoría con una capacidad explicativa genuina hace predicciones arriesgadas que excluyen la mayor parte de posibles resultados. El éxito en la predicción es impactante sólo hasta donde el fracaso sea una verdadera posibilidad.

La Educación Darwinista

Phillip Johnson, Doctor en Jurisprudencia

El Museo Británico de Historia Natural, situado en un magnífico edificio victoriano en el distrito del Gran Londres de South Kensington, celebró su centenario en 1981 inaugurando una nueva exhibición acerca de la teoría de Darwin. Una de las primeras cosas que se encontraba el visitante al entrar en la exhibición era un cartel que decía lo siguiente:

«¿Se ha preguntado usted alguna vez por qué hay tantas clases diferentes de seres vivientes? Una idea es que todos los seres vivientes que vemos en la actualidad han EVOLUCIONADO a partir de un antecesor distante mediante un proceso de cambios graduales. ¿Cómo pudo tener lugar la evolución? ¿Cómo pudo una especie cambiar a otra? La exhibición en este local contempla una posible explicación: la explicación primero ideada por Charles Darwin».

Un cartel que había al lado incluía esta declaración: «Otra explicación es que Dios creó todos los seres vivientes, perfectos e inmutables».

La Religión Darwinista

Phillip Johnson, Doctor en Jurisprudencia

El prefacio al panfleto de 1984 titulado Science and Creationism: A View From the National Academy of Sciences [Ciencia y Creacionismo: Una perspectiva desde la Academia Nacional de las Ciencias], firmado por el presidente de la Academia, Frank Press, aseguraba a la nación que es «falso … pensar que la teoría de la evolución represente un conflicto irreconciliable entre religión y ciencia». El doctor Press proseguía: «Una gran cantidad de líderes religiosos aceptan la evolución sobre una base científica sin ceder sus creencias en principios religiosos.»

Sin embargo, como se expresó en una resolución del Consejo de la Academia Nacional de las Ciencias en 1981, «La religión y la ciencia son ámbitos separados y mutuamente exclusivos del pensamiento humano, cuya presentación en el mismo contexto lleva a malos entendidos tanto de la teoría científica como de la creencia religiosa».

Las Reglas de la Ciencia

Phillip Johnson, Doctor en Jurisprudencia

En 1981, la legislatura estatal de Arkansas aprobó una ley que exigía «un trato equilibrado para la ciencia creacionista y la ciencia evolucionista». Los oponentes pusieron una demanda en el tribunal federal local para que esta ley fuese declarada inconstitucional, y se preparó el escenario para una lucha muy desigual.

La ley de Arkansas era un trabajo de unos activistas poco sofisticados que no tenían idea de cómo conseguir apoyo fuera de su propio estrecho campo fundamentalista. Como resultado, se enfrentaban a una potente coalición de grupos deseosos de defender a la vez la ciencia y la religión liberal en contra de extremistas religiosos. La coalición incluía no sólo a las principales asociaciones de científicos y de educadores, sino también a la Unión Americana de Libertades Civiles y a una impresionante diversidad de personas y organizaciones representando a la Cristiandad y al Judaísmo establecidos.

La coalición consiguió también los servicios de un equipo de primera clase de abogados donados gratuitamente por una de las más grandes y mejores firmas legales de América. Estos especialistas en litigaciones de «grandes causas» sabían como seleccionar y preparar a los líderes religiosos y científicos para que diesen testimonio experto que establecería la ciencia creacionista como un absurdo indigno de cualquier consideración seria. La ciencia ortodoxa ganó el juicio por un enorme margen.

La Evolución Prebiológica

Phillip Johnson, Doctor en Jurisprudencia

Cuando el Tribunal Supremo abolió la ley de Louisiana que exigía un trato equilibrado para la ciencia creacionista, el Juez Antonin Scalia disintió de la decisión porque pensaba que «El pueblo de Louisiana, incluyendo aquellos que son cristianos fundamentalistas, tienen todo el derecho … a que se presente en sus escuelas toda aquella evidencia que pueda haber contra la evolución». Stephen Jay Gould se sintió perplejo de que un jurista de la erudición de Scalia (había tenido cátedras en varias universidades principales) sostuviese la absurda idea de que los fundamentalistas pudiesen tener evidencias científicas contra la evolución. Gould se dedicó a leer la opinión de Scalia buscando una explicación de aquello, y la encontró en varias frases en las que se implicaba que la evolución es una teoría acerca del origen de la vida.

En un artículo en el que corrige «El malentendido del Juez Scalia», Gould intentó deshacer el entuerto. La evolución, escribió Gould, «no es el estudio del origen último de la vida, como una vía para intentar discernir su sentido más profundo». Incluso los aspectos puramente científicos de la primera aparición de la vida en la tierra pertenecen a otros departamentos de la ciencia, porque «evolución» es simplemente el estudio de cómo la vida cambia una vez está ya en existencia. Debido a que había entendido mal el tema estrictamente limitado de la evolución, Scalia había tropezado en el malentendido de que es posible tener objeciones racionales a las doctrinas de la ciencia evolucionista.

La Prueba Molecular

Phillip Johnson, Doctor en Jurisprudencia

Antes de tratar de conseguir alguna respuesta en base de la prueba molecular, sería mejor repasar dónde nos encontramos. ¿Qué sabemos ya, y qué necesitamos saber?

Vimos en el Capítulo Cinco que es posible clasificar los seres, y que para hacerlo es necesario identificar las similitudes fundamentales llamadas homologías que reflejan una verdadera relación natural.

Tanto antes como después del triunfo del darwinismo, los clasificadores reconocían que las relaciones descubiertas de este modo no son arbitrarias sino que más bien expresan alguna propiedad genuina del orden natural.

Los esencialistas que rechazaban la evolución pensaban que los grupos naturales se ajustaban a la pauta de un arquetipo, de una pauta que existía en algún ámbito místico, como la mente de Dios. Los darwinistas descartaron los arquetipos y pusieron en su lugar una creencia en antecesores comunes, en seres materiales que existieron en la tierra en el distante pasado.

La Secuencia de los Vertebrados

Phillip Johnson, Doctor en Jurisprudencia

Los darwinistas afirman que los anfibios y los peces modernos descendieron de un pez ancestral; que los reptiles descendieron de un antecesor anfibio; y que las aves y los mamíferos descendieron por separado de antecesores reptiles.

Finalmente, dicen que los seres humanos y los simios modernos tuvieron un antecesor simio común, del que descendieron los humanos modernos a través de intermedios transicionales que han sido identificados de forma positiva. Según Gould, los fósiles en las transiciones reptil a mamífero y simio a hombre proveen una confirmación decisiva del «hecho de la evolución».

Antes de pasar a las pruebas, he de imponer una importante condición que de cierto pondrá muy incómodos a los darwinistas. Esta condición es que la evidencia ha de ser valorada con independencia de cualquier suposición acerca de la veracidad de la teoría que se está sometiendo a ensayo.

El Hecho de la Evolución

Phillip Johnson, Doctor en Jurisprudencia

Los darwinistas consideran la evolución como un hecho, no como una mera teoría, porque les da una explicación satisfactoria del patrón de relación que vincula a todos los seres vivos —un patrón tan identificado en sus mentes con lo que ellos consideran la causa necesaria del patrón —la descendencia con modificación— que, para ellos, la relación biológica significa relación evolutiva.

La clasificación biológica es una cuestión tan polémica como la religión o la política, pero se aceptan algunos principios básicos. Los biólogos clasifican animales (y otros organismos) por medio de categorías taxonómicas como familias, órdenes, clases y fílums o tipos. Una clasificación superficial podría agrupar a la ballena, el pingüino y el tiburón en un mismo grupo como criaturas acuáticas, y a las aves, murciélagos y abejas en otro como criaturas voladoras. Pero el diseño corporal básico de las aves, murciélagos y abejas es fundamentalmente diferente, sus sistemas reproductivos son diferentes, e incluso sus alas son similares sólo en el sentido de que son adecuadas para volar. Por tanto, todos los taxónomos están de acuerdo en que el murciélago y la ballena deberían ser agrupados con el caballo y el mono como mamíferos, a pesar de las enormes diferencias en conducta y mecanismos de adaptación. Las abejas están construidas en base de un plan corporal fundamentalmente diferente del de los vertebrados de todo tipo, y pasan a una serie de clasificación totalmente diferente.

Pages

Theme by Danetsoft and Danang Probo Sayekti inspired by Maksimer