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Registro Fósil

El Problema de los Fósiles

Phillip Johnson, Doctor en Jurisprudencia

En la actualidad está muy extendida la suposición de que la existencia de restos fósiles de numerosas especies extinguidas implica necesariamente una evolución, y la mayoría de la gente no es sabedora de que los opositores más temibles de Darwin no fueron los clérigos, sino los expertos en los fósiles. A principios del siglo diecinueve, la teoría geológica dominante era el «catastrofismo» propuesto por el gran científico francés Cuvier, el fundador de la paleontología. Cuvier creía que el registro geológico mostraba una pauta de acontecimientos cataclísmicos que involucraban extinciones en masa, y que habían sido seguidos por períodos de creación en los que habían aparecido nuevas formas de vida sin ninguna traza de desarrollo evolutivo.

En tiempos de Darwin, el catastrofismo de Cuvier estaba siendo suplantado por la geología uniformista propuesta por Charles Lyell, un amigo y mentor de Darwin, que explicaba los espectaculares rasgos de la naturaleza como resultado no de repentinos cataclismos, sino de la lenta operación de las fuerzas cotidianas a lo largo de inmensos lapsos de tiempo. Retrospectivamente, la teoría evolucionista darwinista parece casi una extensión inevitable de la lógica de Lyell, pero Lyell mismo tuvo grandes dificultades para aceptar la evolución biológica, lo mismo que otras personas que estaban familiarizadas con la evidencia.

Los Fósiles

La Paleontología estudia los fósiles conservados por siglos en el ámbar, los estratos o rocas sedimentarias (fosilíferas), y otros sitios. Los fósiles son restos petrificados (mineralizados) de organismos o sus huellas, tanto vegetales como animales.

Charles Darwin ante la ausencia de fósiles transicionales, encontró consuelo en la fe de que futuras excavaciones, finalmente comprobarían su teoría. El Origen de las Especies ed. 1901, pp. 341-342. Pero...

“la situación no ha cambiado mucho, irónicamente, ahora tenemos aún menos ejemplos de transición evolutiva, que Darwin.”

Niles Eldredge, citado en Los Angeles Times, Noviembre 19, 1978.

Los Fósiles Vivientes

De acuerdo con el fechado de los estratos, basado en suposiciones, y propuesto desde principios del siglo XIX, por Charles Lyell y otros, la Geocronología estudia el tiempo geológico, y determina el orden de aparición de los estratos incluidos en la Columna Geológica. Además, asigna los fósiles indicadores de cada uno de los periodos y estratos.

“Supuestamente, el fechado de cada estrato y todos los fósiles que se encuentren en él, se basa en los fósiles indicadores, pero la realidad es que se basa en especulaciones sobre la evolución, y ninguna otra cosa más. Mientras más se estudia la paleontología, más se tiene la seguridad de que la evolución se basa sólo en la fe.”

Randy Wysong

Los Dinosaurios

A partir de 1842, el zoólogo Sir Richard Owen, empezó a llamar dinosaurios (‘Lagartos Terribles’) a unas 300 especies de reptiles extintos, desde unos pequeños como lagartijas, hasta los más grandes monstruos marinos y terrestres, como el Tiranosauro Rex. Eran ovíparos, y había bípedos y cuadrúpedos.

Los Creacionistas, en vez de creer que los seres vivos aparecieron por obra y gracia de la casualidad, y por la evolución a partir de una bacteria; basados en las evidencias dadas por el ADN, creen que todos los seres vivos fueron diseñados y creados como especies únicas; y que las plantas, animales, dinosaurios, y humanos, fueron todos contemporáneos.

Los evolucionistas dicen que los estratos terrestres se formaron, como ahora, a razón de 1.6 cm por año (Uniformismo), que el primer estrato con fósiles (cámbrico) se depositó hace 570 millones de años; que los dinosaurios existieron hace 130 a 70 millones de años (periodo Jurásico); y que los humanos aparecieron hace 1 a 3 millones de años (era Cenozoica).

Los Cavernícolas

El concepto de que los humanos no somos más que animales modificados a partir de los simios, implica que no hay justificación para que haya valores morales, ni leyes que valga la pena obedecer; ni futuro, ni esperanza. Darse cuenta de esta terrible verdad, penetró en ocasiones, aún la oscurecida mente de Darwin.

“Dentro de mí, siempre surge la horrorosa duda de si son de valor alguno, o dignas de confianza, las convicciones de que la mente evolucionó a partir de las mentes de animales inferiores. ¿Confiaría alguien en las convicciones de la mente de un chango, si es que hubiera convicción alguna en tal mente?”

Vida y Cartas de Charles Darwin, 1971 vol. 1, p. 285.

Los Caballos

El caballo es uno de los animales domésticos más admirados por su belleza, fuerza, nobleza, energía, inteligencia, y valor. Ha sido extraordinariamente útil y usado en múltiples formas (transporte y carga; agricultura, guerra, recreación, deporte, etc.). Hay docenas de razas y centenares de variedades, desde el caballo miniatura, hasta el enorme Percherón.

En la década de 1870, Othoniel C. Marsh, aseguró haber encontrado en Wyoming y Nebraska, E.U.A., 30 fósiles de diferentes tipos de caballos, con los que aseguró se podía reconstruir la serie evolutiva del caballo. Fue expuesta en la U. de Yale; y copias de la misma, fueron exhibidas en otros museos de Norteamérica y el mundo.

“El desarrollo de los caballos es supuestamente, uno de los ejemplos de evolución más concretos. Los cambios en el tamaño, tipo de dientes, la forma de la cabeza, el número de dedos, etc., frecuentemente es presentado como una de las innegables evidencias de la evolución de los seres vivos.”

La Huellas

Se llaman fósiles a las huellas y restos mineralizados dejados por plantas, animales, y humanos; y preservados en las rocas sedimentarias (lodo petrificado). Se supone que entre el estrato fosilífero más profundo (Cámbrico), y el más reciente de la era Cenozoica (Terciario), pasaron 600 millones de años; y que el humano apareció hace 1 millón de años.

Pero William J. Meister, Sr., en 1968, en una escarpada montaña de Antelope Springs, Utah, encontró (en rocas del Cámbrico) una huella de pié humano pisando Trilobites; y otra huella humana casi perfecta, de un pié derecho, con sandalia, que fue confirmada por los geólogos Dr. L. Burdick, y M. Carlisle.

W. Meister, Sr., Why Not Creation? (1970).

También en los estratos Carbonífero (supuestamente de hace 250 millones de años), y en el Jurásico (el de los dinosaurios, de hace unos 75 millones de años), se han encontrado huellas y restos humanos, confirmando que los sedimentos las cubrieron en poco tiempo; y que desde el principio, plantas, animales, y humanos, fueron contemporáneos.

La Explosión Cámbrica

A partir de la segunda mitad del siglo XIX, se descubrieron cerros enteros de fósiles, como los lechos de Karro, África, que contienen unos 800 mil millones (billones) de vertebrados; los depósitos de ámbar del Báltico; y cientos de sitios más. De ellos, se han colectado, analizado, catalogado, y preservado en los museos, más de 200 millones de fósiles.

Se llaman estratos fosilíferos a los que contienen fósiles (restos petrificados de plantas, animales, y humanos, o sus huellas). En el estrato Precámbrico (Era Proterozoica), difícilmente se encuentran fósiles de organismos unicelulares (algas verdiazules), perfectamente formados y funcionales (fotosíntesis). Pero no hay aparición gradual de la vida.

G.M. Kay, E.H. Colbert, D.B. Kitts, Chris Peat, Will Diver, Nigel Henbest, New Scientist, Sept. 1983, y Oct. 1981.

La Supervivencia de los Más Falsos

Jonathan Wells, Doctor en Biología Molecular y Celular

 Si durante mis años de estudio de ciencia en Berkeley alguien me hubiera preguntado si creía lo que leía en mis libros de texto científicos, hubiera respondido de una forma muy similar a cualquiera de mis compañeros de estudios; me hubiera sentido perplejo de que siquiera se me hiciese una pregunta así. Naturalmente, uno podría encontrar pequeños errores, erratas y cosas así. Y la ciencia está siempre descubriendo cosas nuevas. Pero yo creía —lo tenía como un supuesto— que mis libros de texto científicos contenían el mejor conocimiento científico disponible en aquel tiempo. Sólo fue cuando acababa mi doctorado en biología celular y del desarrollo que me di cuenta de lo que al principio consideré como una extraña anomalía.

El libro de texto que yo usaba presentaba de forma destacada unos dibujos de embriones de vertebrados —peces, gallinas, seres humanos, etc.— cuyas semejanzas se presentaban como evidencia de descendencia desde un antecesor común. Desde luego, los dibujos parecían muy semejantes. Pero yo había estado estudiando embriones durante algún tiempo, examinándolos al microscopio. Y me di cuenta de que los dibujos estaban sencillamente equivocados.

El Testimonio de Colin Patterson

Colin Patterson, Paleontólogo del Museo Británico de Historia Natural

El 10 de Abril de 1979, el Dr. Colin Patterson Paleontólogo del Museo Británico de Historia Natural escribe esta carta al Sr. Sunderland en la que explica que honradamente no puede citar ningún caso de transición evolutiva.

Querido Sr. Sunderland,

Gracias por su carta del 5 de Marzo, y por sus amables palabras acerca del Museo y de mi libro. He esperado un par de semanas antes de responderle, por si las ilustraciones que usted me mencionaba llegaban, pero no ha sido así.

Estoy totalmente de acuerdo con sus comentarios acerca de la ausencia de ilustración directa de transiciones evolutivas en mi libro. Me sugiere usted que se le debiera haber pedido a un artista que visualizase tales transformaciones, pero, ¿de dónde sacaría él esta información? Honradamente, yo no la podría dar, y si se hubiese de dejar a la licencia artística, ¿no se engañaría con esto al lector?

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