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El Origen de la Tierra

La Edad del Hielo

La teoría del catastrofismo, apoyada por las evidencias geológicas, dice que después de un cataclismo mundial, que incluyó la rápida precipitación de una gruesa capa de vapor de agua que ejercía un efecto invernadero global en el planeta; y la modificación del eje terráqueo a 23.5°, aparecieron las estaciones del año, el arco iris, y las diversas zonas climáticas.

“Fueron cantidades masivas de agua las que cayeron desde los cielos; pero aparentemente, también grandes cantidades de agua fueron liberadas de las profundidades de la Tierra. Es debido a esto, que actualmente tenemos tanta agua en nuestros océanos.”

Creation Research Society Quaterly, Junio 1987, p. 27; y Septiembre 1987, p. 54.

La Edad de la Tierra

Son asombrosos todos los descubrimientos astronómicos que se han hecho en los últimos 50 años. En vez de un universo desordenado y en caos, los nuevos satélites espaciales han comprobado que todo está diseñado y maravillosamente conservado en perfecto orden, por leyes de física, aún no bien comprendidas.

Se descubrió que hay infinidad de galaxias compuestas de billones de estrellas; y que aunque algunas se están separando rápidamente, aún permanecen tan cerca unas de las otras, irradiando hasta 1 millón de veces más energía que nuestro sol, que es imposible que tengan millones de años de antigüedad.

Fred Hoyle, uno de los astrónomos más reconocido del siglo XX, aseguró que si el universo fuera tan viejo como los teóricos del Big Bang aseguran, ya prácticamente todo el Hidrógeno en el universo, se habría convertido en Helio. Sin embargo, el espectro estelar revela que aún abunda el Hidrógeno en las estrellas.

El Planeta Privilegiado

¿Es la Tierra una simple mota de polvo dentro de un universo sin sentido? Todo lo contrario. La Tierra y su lugar dentro del cosmos tienen un significado mucho más profundo que lo que diversos científicos, normalmente agnósticos, han pretendido darle.

En este impactante trabajo, Guillermo González y Jay W. Richards presentan una asombrosa selección de evidencias científicas. Demuestran que nuestro planeta no solo se adapta exquisitamente a la posibilidad de la vida sino que además constituye un observatorio astronómico estrategicamente situado, como si la Tierra estuviera diseñada precisamente para la albergar la vida y para el descubrimiento científico

La Edad de la Tierra

Jonathan Sarfati, Doctor en Química

Para que la humanidad haya evolucionado a partir de las partículas sería necesario que la Tierra tuviera miles de millones de años. Por lo tanto el libro Enseñando la Evolución presenta lo que dice que son evidencias de largas edades. Esto se ilustra gráficamente en una tabla en las páginas 36-37; la existencia del hombre ocupa un segmento tan pequeño al final de una línea de 5.000 millones de años que es necesario ampliarla dos veces para que pueda observarse.

Por otra parte, si basamos nuestras ideas en la Biblia, llegamos a una imagen muy diferente. La Biblia dice que el hombre fue hecho en el sexto día de la creación, hace unos 6.000 años. Así que si construyéramos una línea de tiempo a partir de los datos bíblicos el hombre aparecería casi al principio, no al final. Si usáramos la misma escala de tiempo que usa el libro Enseñando la Evolución para representar la historia bíblica de la Tierra, el hombre aparecería una milésima de milímetro después del principio! Los cristianos, por definición, consideran seriamente las declaraciones de Jesucristo. Jesús dijo: "pero al principio de la creación, varón y hembra los hizo Dios"

La Luna: La luz que reina en la noche

Jonathan Sarfati, Doctor en Química

La Luna, objeto de admiración desde el alba de la humanidad. Ilumina el cielo nocturno como ningún otro astro del cielo, y parece cambiar de forma regularmente. Como vamos a ver, está perfectamente diseñada para la vida en la Tierra, al tiempo que su origen es motivo confusión entre los evolucionistas.

Aunque existen muchas ideas distintas respecto a cómo y cuándo se formó la Luna, ningún científico estaba allí en aquel momento. Por tanto deberíamos confiar en el testimonio de Aquél que sí se hallaba allí (ver Job 38:4), el cual ha revelado la verdad en Génesis:

‘Dijo luego Dios: Haya lumbreras en la expansión de los cielos para separar el día de la noche; y sirvan de señales para las estaciones, para días y años.  y sean por lumbreras en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra. Y fue así. E hizo Dios las dos grandes lumbreras; la lumbrera mayor para que señorease en el día, y la lumbrera menor para que señorease en la noche; hizo también las estrellas … Y fue la tarde y la mañana el día cuarto.’

Génesis 1:14–19

Hechos poco conocidos acerca de la datación radio-métrica

Tasman Bruce Walker, Doctor en Ingeniería Mecánica

Los geólogos de las largas eras no aceptan una fecha radio-métrica a menos de que concuerde con sus expectaciones preexistentes.

Mucha gente cree que las dataciones radio-métricas han probado que la Tierra tiene millones de años de existencia. Eso es entendible, dada la imagen que rodea al método. Incluso la forma en que las fechas son reportadas (vgr. 200,4 +/- 3,2 millones de años) da la impresión de que el método es preciso y confiable.

Sin embargo, aunque podemos medir muchas cosas de una roca, no podemos medir directamente su edad. Por ejemplo, podemos medir su masa, su volumen, su color, los minerales que contiene, el tamaño y la forma en que están acomodados. Podemos desintegrar la roca y medir su composición química y los elementos radioactivos que contiene. Pero no tenemos un instrumento que mida directamente su edad.

De arena a roca en un momento!

David Catchpoole, Doctor en Fisiología Vegetal

Los resultados de unos experimentos realizados por la Universidad de Murdoch (Perth, Australia occidental) harán que aquellos que piensen que las rocas necesitan millones de años para formase cambien de idea. Esto es así gracias a que estos investigadores han sido capaces de trasformar arena en piedra en un tiempo record añadiendo ciertos microorganismos a dicha arena.

Los investigadores han estudiado la capacidad de los microbios para producir un tipo de cemento (llamado “biocemento”) que adhiere entre sí las partículas de arena hasta formar una roca. La bacteria Sporosarcina pasteurii (conocida como bacillus pasteurii) contiene una enzima que es capaz, dadas las condiciones adecuadas, de realizar este proceso. Cuando su enzima ureica hidroliza la urea en un ambiente rico en calcio, esta bacteria genera un subproducto de cemento de calcita con propiedades adhesivas (carbonato de calcio).

En una serie de pruebas el tratamiento de las bacterias alteró la consistencia de la arena hasta hacerla más dura; incluso “transformándola en una substancia tan dura como el mármol”.

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