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Materialismo

Dios, Universo, Evolución

John Lennox es profesor de Matemáticas y Filosofía de las Ciencias en la Universidad de Oxford. Ha impartido numerosas conferencias en América del Norte y Europa sobre matemáticas, filosofía de la ciencia y la defensa intelectual de la cristiandad.

En el 2007 participó en un debate con Richard Dawkins en la universidad de Alabama, en el que expresaba sus objeciones al “Espejismo de Dios” de Dawkins. Se enfrentó a él de nuevo en 2008 (en el Museo Natural de Oxford), así como a Christopher Hitchens bajo el tema ¿Es Dios grande?

Autor del best seller “El enterrador de Dios.¿Ha enterrado a Dios la ciencia”, su más reciente trabajo es “Dios y Stephen Hawking”, que supone una respuesta clara y directa a los errores lógicos de Hawking, demostrando que su argumento, lejos de descartar a un Dios Creador, parecen hacer su existencia mucho más probable.

El video a continuación, nos muestra interesantes reflexiones sobre el universo, Dios y la evolución.

El Manifiesto

El Manifiesto del evolucionista dice:

“(El humano) se encuentra solo en el universo, con singulares potencialidades y entendimiento, y como el producto de un largo proceso material, inconsciente e impersonal. Esto no se lo debe a nadie, sino a sí mismo, y por lo tanto, es responsable sólo ante sí mismo, y debe decidir su propio destino.”

George G. Simpson.

Materialismo, ciencia y realidad

Santiago Escuain, Graduado en Ingeniería Técnica en Procesos Químicos

La definición de ciencia que se difunde en la actualidad quiere excluir de entrada toda posible consideración de un origen sobrenatural de la vida y de la creación de las especies, y extiende la metodología naturalista a todos los ámbitos. En palabras del astrofísico y evolucionista Carl F. von Weizsäcker:

«No es por sus conclusiones, sino por su punto de partida metodológico por lo que la ciencia moderna excluye la creación directa. Nuestra metodología no sería honesta si negara este hecho. No poseemos pruebas positivas del origen inorgánico de la vida, ni de la primitiva ascendencia del hombre, tal vez ni siquiera de la evolución misma, si queremos ser pedantes. ...»

Dios ama la libertad

Antonio Cruz, Doctor en Biología

El principio de indeterminación o incertidumbre, que fue enunciado por el físico alemán, Werner Heisenberg, en 1927, puede definirse así:

"No es posible conocer con exactitud el estado actual de ningún corpúsculo material"

¿Cómo es posible entonces tener la certeza de que existe una partícula, cuando no es posible determinar su posición en el espacio ni tampoco, al mismo tiempo, la velocidad a que se mueve? ¿Son reales los corpúsculos materiales?

Algunos físicos llegaron a sugerir que los átomos, cuando no se les estudia, son auténticos fantasmas y sólo se vuelven materiales en el momento en que se les invoca por medio de una sola pregunta. Si se les pide dónde se encuentran responden, si se les pregunta cuál es la velocidad a la que se desplazan también lo hacen, pero siempre enmudecen cuando estas dos cuestiones se les formulan juntas. Heisenberg demostró que al multiplicar la incertidumbre en la posición de una partícula por la incertidumbre de su velocidad y por la masa de dicha partícula, se obtiene una cantidad que no puede ser más pequeña que la llamada constante de Planck. Este singular número constituye el menor bisturí capaz de diseccionar las entrañas de la materia. Por tanto, el principio de incertidumbre es una ley fundamental del mundo que posee importantes repercusiones no sólo para la física sino también para la filosofía e incluso, como se verá, para la teología.

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