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El Origen del Hombre

El Origen de las Razas Humanas

Una raza humana se define como un grupo de personas con ciertas características hereditarias comunes que las distinguen de otros grupos de personas.

Todos los hombres de cualquier raza están actualmente clasificados por los antropólogos o los biólogos como pertenecientes a una especie, el Homo sapiens. Dicho de otra forma: las diferencias entre las razas humanas no son grandes, aunque puedan parecerlo, por ejemplo, la diferencia de la piel blanca y la piel negra. Todas las razas humanas del mundo pueden cruzarse porque tienen mucho en común.

La mayoría de los antropólogos reconocen 3 ó 4 razas básicas del hombre en la actualidad. Estas razas pueden subdividirse en un máximo de 30 subgrupos.

(El Aborigen australiano o Australoide, es a veces considerado como un subgrupo del caucásico, ya que tiene muchas características en común con este grupo a pesar de su piel oscura. El indio americano por lo general se clasifica con la división mongoloide).

La actual investigación sobre telómeros, reñida con el modelo chimpancé-humano del cromosoma 2

Jeffrey Tomkins, Doctor en Genética

La investigación en ciencias de la vida en el ICR (Institute for Creation Research) se ha concentrado recientemente en el sistema de telómeros de las células.

Como se describe en artículos anteriores, el sistema de terminación de los cromosomas (telómeros) que se encuentra en las células de plantas y animales contiene características que protegen los extremos de los cromosomas lineales.

El telómero es un mecanismo especialmente diseñado que hace posible la existencia de formas superiores de vida, en contraste con bacterias unicelulares que tienen cromosomas circulares, más simples.

Los telómeros son en realidad unas estructuras muy complejas que incluyen ARN, ADN y proteínas que tienen características estructurales y reguladoras dinámicas. La secuencia cromosómica básica del ADN del telómero es una secuencia muy larga de unidades de 6 bases que se repiten en tándem, y que pueden extenderse en longitud hasta 5.000 a 15.000 bases.

La ... ¿evolución? ... del habla

David Coppedge, Graduado en Física (con honores)

23 septiembre 2010 — Simplemente, el cerebro se hizo más complejo —esto es, la parte que nos ayuda a hablar. «El complejo paisaje del cerebro controla el habla», informaba PhysOrg, difundiendo resultados de investigadores alemanes que exponen que el área de Broca, involucrada en perturbaciones del habla cuando recibe daños, parece ser «un centro del lenguaje estructurado de forma mucho más compleja de lo que se creía antes»

No se trata de una mera suma de dos partes; el área de Broca se contempla ahora como «un mosaico sumamente diferenciado» según el coautor de un estudio publicado en PLoS Biology

«Es un complejo mundo dedicado a nuestra facultad del habla»

El Origen de las Naciones

Arthur Custance, Doctor en Ciencias de la Educación

Así, este artículo trata de demostrar:

(1) que la distribución geográfica de los restos fósiles es de una naturaleza tal que queda explicada de la manera más lógica tratándolos como representantes marginales de una amplia y en parte forzada dispersión de pueblos procedentes de una sola población en crecimiento establecida en un punto más o menos central a todos los mismos, enviando oleadas sucesivas de migraciones, donde cada una de estas oleadas impulsaba a la anterior hacia la periferia;

(2) que los especímenes más degradados son aquellos representantes de este movimiento general que fue echado a las áreas menos hospitalarias, donde padecieron una degeneración física como consecuencia de las circunstancias en las que se vieron obligados a vivir;

(3) que la extraordinaria variabilidad física de sus restos resulta de que formaban parte de pequeños grupos humanos aislados y muy consanguíneos; mientras que las semejanzas culturales que vinculan a incluso los más dispersos de entre ellos indican un origen común de todos;

(4) que lo que es cierto del hombre fósil es igualmente cierto de las sociedades primitivas extintas y presentes;

(5) que todas estas poblaciones inicialmente dispersadas proceden de un grupo básico —la familia camita de Génesis 10;

(6) que fueron posteriormente desplazadas por indoeuropeos (esto es, los jafetitas), que sin embargo heredaron o adoptaron su tecnología, sobre la que se desarrollaron, y así consiguieron ventaja en cada área geográfica en la que se extendieron;

(7) que a lo largo de estos desplazamientos, tanto en tiempos prehistóricos como históricos, nunca hubo seres humanos que no pertenecieran a la familia de Noé y sus descendientes;

(8) y finalmente, que esta tesis queda fortalecida por la evidencia de la historia, que demuestra que las migraciones siempre han exhibido la tendencia a seguir estas pautas, que han ido frecuentemente acompañadas de ejemplos de degeneración tanto a nivel individual como de tribus enteras, y que generalmente resulta en el establecimiento de una dinámica general de relaciones culturales que son paralelas con las que la arqueología ha revelado en la antigüedad.

Convergencia, y el origen del hombre

Arthur Custance, Doctor en Ciencias de la Educación

La convergencia es un fenómeno natural que según algunas de las autoridades más prestigiosas se da en todos los seres vivientes, plantas o animales. Es exactamente lo contrario a la divergencia, que en realidad es otro nombre para la evolución.

Por convergencia se significa la tendencia que se observa en formas vivas no relacionadas filogenéticamente entre sí a responder a similares contingencias de la vida desarrollando estructuras semejantes. Estas «estructuras» incluyen no solo rasgos del esqueleto mismo sino órganos internos, órganos de los sentidos, fluidos corporales e incluso (al menos en las aves) rasgos como llamadas, coloración y hábitos de construcción de nidos.

Es como si hubiera en la Naturaleza algún mecanismo intrínseco por el que cualquier animal o planta, al hacer frente a un problema que se deba resolver a fin de sobrevivir, pueda desarrollar una estructura, usando esta palabra en el sentido amplio anteriormente indicado, que resuelva el problema de la forma más económica y eficiente.

¿Surgió la música por evolución?

David Coppedge, Graduado en Física (con honores)

En 2008 la revista Nature publicó una serie de nueve artículos sobre música. El más reciente, de Josh McDermott, psicólogo en la Universidad de Minnesota, pregunta cómo pudo haber surgido la música por evolución1. El tema, con variaciones, es que nadie lo sabe.

La música es un rasgo singularmente humano. Los cantos de las aves y las llamadas de los animales, aunque para nosotros sean musicales, no parecen tener una función conducente a la apreciación de la música para los animales mismos. Los grandes simios no tienen nada así. McDermott expone la cuestión en su primer párrafo:

Nos parece que comprendemos por qué somos impulsados a comer, a beber, a practicar el sexo, a hablar, etcétera, basándonos en indiscutibles funciones de adaptación de estos impulsos. El impulso a involucrarse en la música, un impulso del que se puede sostener que está igual de extendido en nuestra especie, no tiene una explicación tan directa. La música era una conducta humana de la que Charles Darwin sentía incertidumbre de poder explicarla, escribiendo en La Descendencia del Hombre, y la Selección en Relación con el Sexo: “Por cuanto ni el goce ni la capacidad de producir notas musicales son facultades de la menor utilidad para el hombre ... deben catalogarse entre las más misteriosas de aquellas de las que está dotado”.

Reproducción Humana

El humano, al igual que la mayoría de las especies conocidas de plantas y animales (más de 2 millones), es bisexual (con individuos de dos sexos: masculino y femenino) y con dimorfismo sexual (el organismo del varón, es diferente al de la mujer) y se reproduce sexualmente. La reproducción sexual, es la función más complicada del humano.

Con el fin de conservar la especie, desde el primer varón y la primera mujer, llamados el Adán cromosoma Y, y la Eva Mitocondrial, los órganos necesarios para la reproducción humana, al igual que todos los demás tejidos, estructuras, y órganos característicos de la especie humana, estuvieron perfectamente desarrollados y funcionales.

También, toda la información genética necesaria para que los descendientes humanos, pudieran formar y desarrollar hasta su plena madurez, los órganos necesarios para su reproducción sexual, ha sido transmitida en forma completa desde la primera pareja de humanos, a cada uno de los millones de descendientes normales, hasta el día de hoy.

Los Cavernícolas

El concepto de que los humanos no somos más que animales modificados a partir de los simios, implica que no hay justificación para que haya valores morales, ni leyes que valga la pena obedecer; ni futuro, ni esperanza. Darse cuenta de esta terrible verdad, penetró en ocasiones, aún la oscurecida mente de Darwin.

“Dentro de mí, siempre surge la horrorosa duda de si son de valor alguno, o dignas de confianza, las convicciones de que la mente evolucionó a partir de las mentes de animales inferiores. ¿Confiaría alguien en las convicciones de la mente de un chango, si es que hubiera convicción alguna en tal mente?”

Vida y Cartas de Charles Darwin, 1971 vol. 1, p. 285.

Las Calaveras

La teoría de la evolución enseña que nuestro ancestro fue un hombre-mono, cosa que sobretodo a nivel genético y del ADN, ya se comprobó como imposible; pero aún así, en revistas científicas, libros de texto, y medios de comunicación masiva, se sigue enseñando esto, desde la escuela primaria hasta los centros de educación superior e investigación.

La realidad es que cada vez que aparece un cráneo que se propone como representativo del supuesto hombre-mono, el análisis de sus características óseas, de su mandíbula y dientes, y sobre todo, de su capacidad craneana y tamaño aproximado de su cerebro, descartan que sea de un hombre-mono, pues o es definitivamente de simio, o de humano.

"Los chimpancés y los gorilas adultos, tienen caras alargadas, arcos superciliares gruesos, poderosas mandíbulas, y contenidos craneanos pequeños; aunque los simios bebés, tengan cara plana, cráneo redondeado, y muchas otras características corporales parecidas a las de los humanos."

R. Milner, Encyclopedia of Evolution (1990), p. 325.

El Hombre y el Simio

La idea de que genéticamente somos 98 % similares a los chimpancés, 97% a los gorilas y 96% a los orangutanes, ha sido muy difundida; pero a partir de que se descifró el genoma humano (2003), y el del chimpancé (2005), recientes hallazgos de genómica, ciencia que estudia los genes, y de biología molecular, descartan que haya parentesco entre ellos.

Carlos Darwin, supuso que por el sólo hecho de que todos ellos tienen cabeza, tronco, extremidades, 5 dedos, y órganos y sistemas parecidos, necesariamente implicaba que los simios y los humanos, eran parientes y descendientes lejanos de un ancestro común..

Él confiaba que en un futuro cercano, se encontraría el “eslabón perdido” que probaría su teoría; pero la realidad fue que, al igual que en todas las demás especies, después de buscarlas exhaustivamente por más de 150 años, nunca se encontró ni una de las miles de formas transicionales fosilizadas, que eran necesarias para probar la teoría de la evolución.

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