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La creencia en la evolución es un fenómeno notable y mayormente inexplicable. Es una creencia sustentada por la mayoría de los intelectuales de todo el mundo, a pesar del hecho de que no tiene una verdadera evidencia científica que la apoye. Los evolucionistas alegan que la evolución es un hecho científico demostrado, basado en una multitud de pruebas científicas, ¡pero son incapaces de documentar siquiera una de estas supuestas pruebas! Esta curiosa situación es ilustrada más abajo en citas procedentes de varios eminentes científicos evolucionistas. No hay evolución actualmente La ausencia de una evidencia en favor de la evolución se reconoce claramente por el hecho de que nadie la ha visto en acción. «La evolución, al menos en el sentido en que Darwin habla de ella, no puede ser detectada dentro de la vida de ningún observador individual». David Kitts, «Paleontology and Evolutionary Theory», Evolution (Vol 28; Sept. 1974), pág. 466. Las «variaciones horizontales» (por ejemplo, las diferentes variedades de perros) no son evolución real, naturalmente, como tampoco lo son las «mutaciones», que siempre son o neutrales o dañinas, por lo que se refiere a todas las mutaciones conocidas. Un proceso que jamás ha sido observado en acción en toda la historia humana no debería ser llamado científico. No hay nuevas especies Se supone popularmente que Charles Darwin solucionó el problema de «el origen de las especies» en su famoso libro de 1859 con este título. Sin embargo, como observa el eminente biólogo de Harvard, Ernst Mayr, uno de los principales evolucionistas de los EE.UU.: «Darwin nunca discutió realmente el origen de las especies en su obra Sobre el Origen de las Especies». En el libro de Mayr Systematics and the Origin of Species (1942), según lo cita un eminente evolucionista, Niles Eldredge, en su libro Time Frames: The Rethinking of Darwinian Evolution and the Theory of Punctuated Equilibria (New York: Simon and Schuster, 1985), pág. 33. No sólo Darwin no pudo citar un solo ejemplo de un origen de una nueva especie, sino que nadie más ha podido hacerlo durante todo el siglo posterior de estudios evolucionistas. «Nadie ha producido jamás una especie mediante mecanismos de selección natural. Nadie ni siquiera se ha acercado ...» Colin Patterson, «Cladistics». Entrevista en la BBC, 4 de marzo de 1982. El doctor Patterson es el paleontólogo decano en el Museo Británico de Historia Natural. No hay ningún mecanismo conocido de evolución También es cosa curiosa el hecho de que nadie sabe cómo funciona la evolución. Los evolucionistas mantienen generalmente que saben que la evolución es verdad, pero parece que no pueden determinar su mecanismo. «La evolución está ... acosada desde el interior por las turbadoras complejidades de los mecanismos genéticos y de desarrollo y nuevas cuestiones acerca del misterio central -el de la misma especiación». Keith S. Thompson, «The Meaning of Evolution», American Scientist (Vol. 70, Septiembre/Octubre 1982), pág. 529. Uno pensaría que en los 150 años desde Darwin, con miles de biólogos adiestrados estudiando el problema y empleando aparatos de laboratorio por valor de millones de dólares, habrían ya resuelto este problema, pero el mecanismo que daría origen a las nuevas especies sigue siendo «el misterio central». No hay evidencia fósil Se solía afirmar que la mejor evidencia en favor de la evolución era el registro fósil, pero el hecho es que los miles de millones de fósiles conocidos no han dado aún una sola forma transicional inequívoca con estructuras transicionales en proceso de evolución. «El registro fósil conocido no documenta un solo ejemplo de evolución filética consiguiendo una transición morfológica principal ...» Steven M. Stanley, Macroevolution: Pattern and Process (San Francisco: W.M. Freeman and Co., 1979), pág. 39. Esta ausencia universal de formas intermedias es cierta no sólo para «transiciones morfológicas principales», sino incluso para la mayor parte de especies. «Como es bien sabido ahora, la mayor parte de especies fósiles aparecen instantáneamente en el registro fósil, persisten por algunos millones de años virtualmente sin cambios, sólo para desaparecer de manera abrupta ...» Tom Kemp, «A Fresh Look at the Fossil Record», New Scientist (Vol. 108; Dic. 5, 1985), pág. 67. El doctor Kemp es Conservador del Museo de la Universidad en la Universidad de Oxford. El resultado de esto es que muchos evolucionistas actuales concuerdan con la siguiente valoración: «En todo caso, ningún verdadero evolucionista ... emplea el registro fósil como evidencia en favor de la teoría de la evolución en oposición a la creación específica. ...» Mark Ridley, «Who Doubts Evolution?» New Scientist (Vol. 90; Jun 25, 1981), pág. 831. El doctor Ridley es profesor de zoología en la Universidad de Oxford. No hay orden en los fósiles No sólo no hay formas de transición en los fósiles, sino que tampoco hay siquiera ninguna evidencia general de progresión evolutiva en las secuencias verdaderas de los fósiles. «El registro fósil de la evolución admite una amplia variedad de modelos, que van desde los totalmente deterministas hasta los totalmente estocásticos». David M. Raup, «Probabilistic Models in Evolutionary Biology», American Scientist (Vol. 166. Ene/Feb. 1977), pág. 57. «Considero que la incapacidad de encontrar un claro "vector de progreso" en la historia de la vida es el hecho más perturbador del registro fósil... Hemos tratado de imponer una pauta que esperábamos hallar en un mundo que realmente no la exhibía. Stephen Jay Gould: «The Ediacaran Experiment», Natural History (Vol. 93; Feb. 1984), pág. 23. El doctor Gould, profesor de geología en Harvard, es sin discusión el más prominente evolucionista moderno de los EE.UU. La apariencia superficial de una pauta evolucionista en el registro fósil ha sido realmente impuesta sobre el mismo por el hecho de que las rocas que contienen los fósiles han sido a su vez «datadas» por los fósiles en ellas contenidos. «Y esto nos plantea un cierto problema. Si datamos las rocas por sus fósiles, ¿cómo podemos luego ir al revés, y hablar de pautas de cambio evolutivo a través del tiempo en el registro fósil?» Niles Eldredge, op. cit., pág. 52. «Surge un argumento circular: Interprétese el registro fósil en términos de una teoría determinada de evolución, inspecciónese la interpretación, y obsérvese que confirma la teoría. Bueno, pues no podría ser de otra manera, ¿verdad?» Tom Kemp, op. cit., pág. 66. No hay ninguna evidencia de que la evolución es posibleLa razón básica de que no haya ninguna evidencia científica de evolución ni en el presente ni en el pasado es que la ley del aumento de la entropía, o segunda ley de la termodinámica, contradice la misma premisa de la evolución. El evolucionista presupone que todo el universo ha ido evolucionando hacia arriba desde una sola partícula primigenia hasta los seres humanos, pero la segunda ley (una de las más confirmadas por la ciencia) dice que todo el universo está degenerando hacia un total desorden. «¿Cómo pueden las fuerzas del desarrollo biológico y las fuerzas de la degeneración física estar operando enfrentadas la una a la otra? Naturalmente, se precisaría de una mente mucho más grande que la mía para penetrar en este enigma. Yo sólo puedo proponer la pregunta....» Sydney Harris, «Second Law of Thermodynamics». Esta columna sindicada nacionalmente apareció en el San Francisco Examiner el 27 de enero de 1984. Los evolucionistas intentan generalmente esquivar esta cuestión diciendo que la segunda ley se aplica sólo a sistemas aislados. ¡Pero esto es un error! «... la cantidad de entropía generada localmente no puede ser negativa con independencia de si el sistema está aislado o no». Arnold Sommerfeld, Thermodynamics and Statistical Mechanics (New York: Academic Press, 1956), pág. 155. Ordinariamente, la segunda ley es enunciada para sistemas aislados, pero la segunda ley se aplica igual de bien a sistemas abiertos». John Ross, Carta al Editor, Chemical Engineering News (7 de julio, 1980), pág. 40. Ross está en la Universidad de Harvard. Se puede forzar la disminución de la entropía en un sistema abierto, si se aplica una suficiente energía organizadora e información desde fuera del sistema. Esta complejidad introducida desde fuera debería ser adecuada para vencer el incremento normal de entropía cuando se añade energía bruta desde fuera. Sin embargo, no existe una fuente así de información organizada y energizada para el supuesto proceso de evolución. ¡La energía solar bruta no es información organizada! No hay ninguna evidencia de similaridades La existencia de similaridades entre organismos -sea en morfología externa o en bioquímica interna- tienen una fácil explicación como el diseño por parte del Creador de sistemas similares para funciones similares, pero estas similaridades no son explicables por un origen evolutivo común. «Está bien claro que el orgullo con el que se presuponía que la herencia de estructuras homólogas provinientes de un antecesor común explicaba la homología estaba fuera de sitio».15 Sir Gavin de Beer, Homology, an Unsolved Problem (Londres: Oxford University Press, 1971), pág. 15. Sir Gavin es un eminente evolucionista. «El hallazgo realmente significativo que sale a la luz en base de la comparación de las secuencias aminoácidas de las proteínas es que es imposible disponerlas en ninguna clase de serie evolutiva». Michael Denton, Evolution: A Theory in Crisis (Londres: Burnett Books, 1985), pág. 289. Denton es un investigador microbiólogo en Australia. No hay recapitulación de órganos vestigiales. Los viejos argumentos en favor de la evolución basados en la teoría de la recapitulación (la idea de que el desarrollo embrionario en el vientre de la madre recapitula la evolución de las especies) y de los órganos vestigiales (órganos «inútiles» que se creía que habían sido útiles en una anterior etapa evolutiva) han sido desacreditados hace tiempo. «... la teoría de la recapitulación ... debería estar difunta en la actualidad». Stephen Jay Gould, «Dr. Downs Syndrome», Natural History (Abril, 1980), pág. 144. «Un análisis de las dificultades en la identificación no ambigua de estructuras carentes de función ... lleva a la conclusión de que los "órganos vestigiales" no proveen ninguna evidencia en favor de la teoría de la evolución. S.R. Scadding, «Do "Vestigial Organs" Provide Evidence for Evolution?» Evolutionary Theory (Vol. 5, Mayo de 1981), pág. 173. La evidencia residual A pesar de estas admisiones, todos los científicos anteriormente citados siguen creyendo en la evolución. La limitación de espacio impide dar el pleno contexto de cada cita, pero cada punto señalado está plenamente justificado en el contexto, y podría también ser adicionalmente documentado en base de otras autoridades.(Véanse los diversos libros de Creación y Ciencia y otros en la sección de información bibliográfica. ) ¿Cuál es entonces la evidencia en favor de la evolución? Stephen Gould se apoya en lo que él cree son las «imperfecciones» en la naturaleza. «Si no hubiera imperfecciones, no habría evidencia para favorecer la evolución por selección natural frente a la creación». Como lo cita Jeremy Cherfas en «The Difficulties of Darwinism», New Scientist (Vol. 102; 17 de mayo de 1984), pág. 29. Pero esto viene a ser lo mismo que el antiguo y desacreditado argumento de los órganos vestigiales, y meramente presupone que nuestra actual ignorancia es conocimiento. Incluso ante la presencia de imperfecciones en la naturaleza (así como mutaciones dañinas, órganos vestigiales, extinciones, etc.), tales tendencias están en oposición a cualquier progreso evolutivo, por lo que difícilmente pueden demostrar evolución. Hay empero un argumento final; el compañero de ateísmo y marxismo de Gould, el genetista Richard Lewontin, dice: «Nadie ha descubierto nunca un organismo que no tenga padres, o un progenitor. Ésta es la más poderosa evidencia en pro de la evolución». Citado en una entrevista con Tom Bethell, «Agnostic Evolutionists», Harper's (Febrero de 1985), pág. 61. ¡Esto es, si uno niega la creación, la existencia de la vida demuestra la evolución! Pero aparte de su necesidad como apoyo para el ateísmo o el panteísmo, es evidente que no hay ninguna evidencia científica en favor de la evolución. La ausencia de la evidencia en favor de la evolución no demuestra por sí misma la creación, naturalmente. Sin embargo, la creación específica es claramente la única alternativa a la evolución. «Creación y evolución: entre estas dos posturas se agotan las posibles explicaciones para el origen de los seres vivos. Los organismos o bien aparecieron en la tierra totalmente desarrollados, o no lo hicieron así. Si no fue así, tuvieron que desarrollarse de especies preexistentes mediante algún proceso de modificación. Si aparecieron en un estado totalmente desarrollado, deben haber sido creados por alguna inteligencia omnipotente». D.J. Futuyuma, Science on Trial (New York: Pantheon Books, 1983), pág. 197. Aunque desde luego no podemos demostrar la creación, es importante observar que todos los hechos anteriormente presentados como evidencia en contra de la evolución (discontinuidades entre los grupos de vida, carencia de mecanismos evolutivos, aumento de la entropía, etc.) son realmente predicciones del «modelo» creacionista. Los creacionistas preferimos la fe razonable del creacionismo, que armoniza con toda la verdadera evidencia científica, a la fe crédula del evolucionismo, que no está sustentada por ninguna verdadera evidencia científica. Permanece sin respuesta la pregunta (al menos desde un punto de vista científico) de por qué los evolucionistas prefieren creer en la evolución.
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