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El Origen del Hombre

Teoría de la evolución: imaginación y dogma

Antonio Cruz, Doctor en Biología

El 9 de agosto de 2007 el diario EL PAÍS recogía la noticia, publicada en la revista científica Nature, sobre el reciente descubrimiento de dos nuevos fósiles –un cráneo y un maxilar- procedentes del histórico lago Turkana en el noroeste de Kenya. El trabajo llevaba por título: "Nuevo revolcón en la historia de la evolución humana". Según dos hallazgos, el ´Homo habilis´ y el ´Homo erectus´ coexistieron en la misma época."

La famosa saga de paleontólogos Leakey sigue encontrando fósiles polémicos, ya que si estas dos especies fueron contemporáneas, ello implica que Homo erectus no pudo haber surgido a partir de Homo habilis, como durante tantos años ha venido aceptando el estamento evolucionista, y otro mítico árbol de la evolución humana se viene abajo.

A pesar de todo, a los estudiantes se les sigue enseñando hoy en casi todas las aulas del mundo la idea "científica" consistente en creer que primero fueron los australopitecos, después Homo habilis, luego Homo erectus y finalmente nosotros, el prolífico Homo sapiens. Pues bien, los especialistas en fósiles humanos (paleoantropólogos) ya sabían que esto no era así. El reciente descubrimiento se venía intuyendo en el seno de la comunidad científica desde hace años.

Descifrando el dogma de la similitud del ADN

Daniel Anderson (pseudónimo)

En octubre de 2006 de la revista Time planteaba una pregunta crucial en relación con los chimpancés y los seres humanos: ¿Qué nos hace diferentes?1

El colectivo evolucionista comúnmente esgrime que existe un 98-99% de similitud entre el ADN de los humanos y el de los chimpancés, como prueba irrefutable de un antepasado común reciente. Este aparentemente alto porcentaje de similitud genética ha servido para reforzar la fe popular en la evolución de Darwin y para poner a los creacionistas a la defensiva. Los creacionistas bíblicos y los teóricos del Diseño Inteligente sostienen que esta similitud, se debe a un diseño común.

Este argumento parte de una analogía: podemos observar que los diseñadores humanos utilizan patrones de diseño comunes para crear las tecnologías que requieren características de diseño similares, pero obteniendo distintas identidades y funciones.

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